Tequisquiapan, Qro.— El sonido del violín, la quinta huapanguera y el zapateado tradicional marcaron el ritmo de una jornada dedicada a preservar y compartir las raíces culturales de la región, durante la Segunda Fiesta del Huapango, realizada en el Pueblo Mágico de Tequisquiapan.
La celebración, integrada a las actividades patrias de Ecos de Libertad, convocó a habitantes de Tequisquiapan y visitantes de diferentes municipios de Querétaro y estados vecinos, quienes participaron en las actividades culturales y disfrutaron de las presentaciones programadas.
Uno de los principales objetivos del encuentro fue acercar el huapango a las nuevas generaciones. Para ello, el Centro Cultural albergó talleres abiertos al público relacionados con distintas expresiones de esta tradición, desde el baile y la música hasta la creación artística y la composición de versos.
Entre las actividades se desarrollaron clases de zapateado tradicional, artes plásticas, versificación, jarana, violín y quinta huapanguera, impartidas por músicos, artistas y promotores de la cultura huasteca.
El programa también contempló un espacio de reflexión sobre la manera en que las nuevas tecnologías pueden convivir con las expresiones tradicionales. La mesa de diálogo “Tecnologías y tradición” tuvo como escenario la Plaza Santa Cecilia y contó con la participación de Flavio Neftalí Díaz.
Una tarde dedicada al son
Conforme avanzó la jornada, la Plaza Santa Cecilia comenzó a recibir a familias y parejas que acudieron para disfrutar de la música y el baile.
La parte artística inició con el Grupo de Danza Folclórica del Tejocote, para posteriormente dar paso a agrupaciones como Trío Armonía Queretana, Corazón de mi Sierra, Tali y los Díaz del Real, Sembradores del Son y Regiones Huastecas.
Los asistentes se sumaron al ambiente festivo y algunos aprovecharon el espacio para mostrar sus mejores pasos de huapango, convirtiendo la plaza en un punto de encuentro entre generaciones.
La presencia de visitantes de lugares como San Juan del Río, Cadereyta, Ezequiel Montes, Jalpan y Colón, así como de otras entidades, reflejó el alcance que ha comenzado a tener esta celebración.
Más allá de las presentaciones musicales, la Segunda Fiesta del Huapango representó un espacio para mantener vigente una tradición que forma parte de la identidad cultural de la región. En Tequisquiapan, el encuentro volvió a reunir a músicos, bailarines, familias y visitantes alrededor de una expresión que continúa pasando de generación en generación.














